Al final no fué una noche tranquila,
hubo cena,
no bebí agua, mas bien una botella de Protos,
no dormí del tirón, Álvaro se encargó de ello,
no me levanté a las 6, sino a las 7,
no volví tarde a casa, a las 12 tenía padel con Paula,
no fueron 3h30, sino 1h50,
no fueron 30 kilómetros, sino 11,
no fué monte fácil, sino que subí al cabeçó.

Cierro buena semana con 89 kilómetros acumulados
en 9 horas de carrera.Mucha montaña, bastante gimnasio,
algo de natación y una hora de padel.
Aquí el detalle de la carrera a pie, seguimos sumando.

