jueves, 24 de enero de 2008

2008, VIDA NUEVA

Y es que, este 2008 empezó de forma caprichosa.
Con un milagro que casi no lo fué,
pero que, como todos los milagros,
sucedió para no ser olvidado,
dando un golpe de timón a prioridades y vida
de quienes hemos tenido y tenemos el privilegio de disfrutarlo.
Bienvenido Pablo, mi hijo.
Tenemos mucho que ver y aprender juntos,
quizás el mar, las estrellas o el sol,
quizás el olor a la tierra mojada y los colores y las estaciones del año,
quizás el sabor salado de las lágrimas, o el dulce aroma de las sonrisas,
el frio y el calor, el deporte, los sueños,
el arte de vivir y saber apreciar a los que viven,
tantas cosas,... que uno no hace sino pensar que nunca el todo va a ser suficiente,
quizás otro motivo para sufrir, a buen seguro otra razón para sacar fuerzas y superarme.

Bienvenido mi niño, ese que duerme y respira, ese que mira sin aún ver nada,
ese al que le brillan los ojos mientras mueve las manos y encoje los pies,
ese quien es capaz de sacar lo mejor de todo y todos por donde quiera que va,
ya nada nunca volverá a ser igual porque una parte mia te pertenece para siempre,
quizás mi "todo lo que queda" con el permiso de tu madre.
Gracias Pablo Domenech Alenda.
Gracias Paula Alenda, sin ti la felicidad no tendría colores y lloraría un ratito cada día.

1 comentario:

Sergio Paíno dijo...

No sé si llorar por esas palabras tan bonitas, o por no encontrarme entre los blogs de tus amigos....