miércoles, 9 de abril de 2008

BOLOGNA




La semana pasada fue la feria de ilustradores infantiles de Bologna.
Tuve la suerte de acompañar a Paula con Pablo.



Fue un lujo el perdernos juntos bajo los sucios y encantadores
soportales de ese casco antiguo infinito,
fue un lujo empaparnos juntos del olor a bollitos de esas calles,
o tomar capuchinos en gamberini, o hacer fotos sin sentido,
riendo entre ilustraciones coloristas imposibles y encantadoras
o apagando la luz a las 8 de la noche para no romper el ritmo de Pablo
y cenar un sándwich a oscuras…
Por supuesto…no me llevé ni zapatillas…¿para qué?.



Gracias Paula por enseñarme nuevas puertas y abrírmelas poquito a poco,
sin ti, me hubiese perdido tantas cosas que solo sería "medio pez",
quizás sólo me hubiese conformado con una felicidad a secas,
con la verdad incompleta.
Contigo todo es mas fácil.

Lento pero seguro



Han sido semanas de entrenamiento duro,
semanas con todo tipo de experiencias,
me volví a encontrar con Guadalest y sus montañas descarnadas,
volví a disfrutar de la compañía de mis amigos,
a sentir aquel dolor de rodilla que había guardado en el fondo del armario,
me reencontré con el amargo sabor de la caída de Antonio mientras rodábamos en bici.
Azucar y sal, frío y calor, el ying y el yang,…imagino que todo es así.

La verdad es que ha sido casi un mes,
pero me quedo con 2 días deportivos en la retina,
un paseo ciclista precioso de 160 kilómetros por los pueblos de montaña de Alicante



y una transición larga regada por el sol de la vega baja y el mar azul de la
carretera de cuento del faro de Santa Pola.

A veces tengo ganas de que esto acabe de una vez, ganas de tener tiempo infinito
para Pablo y Paula,…ganas enormes de aparcar las obligaciones añadidas por los entrenamientos para centrarme en lo que mas me apetece del mundo,
mas o menos igual que todos los años a estas alturas…



Pero hay mañanas en las que veo salir el sol de una forma especial mientras corro,
o días en que disfruto de una brisa afable mientras pedaleo,
quizás algún medio día en que siento cómo me acarician las infinitas manos del agua
al nadar,…
y son esas sensaciones las que me hacen volver al principio de todo esto.

Sólo quedan 6 semanas para el gran reto deportivo del año…
el IRONMAN DE LANZAROTE.
Espero estar preparado…tengo ganas de abrazarme al demonio de Timanfaya
con sonrisa por cuarta vez, y hay algo que me dice que no será la última.



Road to Lanzarote

La tortilla de patatas




Es un lujo cercano, un placer “fácil” para el paladar…
Equilibrio perfecto entre hidratos y proteinas.
Además, es el típico plato que a todo el mundo le sale buenísimo…¿no?????
Pues bueno, será aquí donde yo lo reconozca públicamente…NO SE HACER
TORTILLAS DE PATATAS.

Y no será por no no intentarlo….
Me encanta cocinar, creo que no se me da nada mal,
pero lo de hacer tortillas “dignas”
es casi tan complicado como hacer un máster aeropespacial…
o al menos eso creo yo,
que me quedé en informático técnico y ahora vivo sumido
en el mundo del fashion (la mejor decisión laboral de mi vida).

En fin,…que tengo una licenciatura en comer “huevos rotos con patatas”…
quizás no sea bueno preparando tortillas,
pero si alguien tiene dudas en cómo preparar “patatas a lo pobre”…
aquí estoy…y es que ya quisiera “Ferrán Adriá” con sus espumas y helados tibios.

La semana pasada conseguí por primera vez darle la vuelta a una tortilla sin que se
desmontase, pero claro…el precio que pagué fue que, para que no se desintegrase en
el proceso, al tacto del paladar, mas que una totilla, parecía una masa
para encofrar estructuras…

En resumen…que toca seguir tirando de pasta, macedonia y cosas a la plancha,
y que tortillas, como las de mi padre…ninguna!

jueves, 20 de marzo de 2008

Dia del padre



Mi primer día del padre pasó...
y echo la vista atrás y no quiero olvidarme de nada.
El camino recorrido hasta aquí ha sido el perfecto,
perfecto porque me ha llevado a tener todo
lo que siempre deseé,... y un poquito mas.
La mujer a la que quise desde que la vi a los 16,
los mejores padres del mundo, mi abuela de cuento,
una familia ideal, unos amigos que aceptan mis cosas
y que no me pueden hacer sentir mas afortunado,...

Y ahora un niño,
un proyecto definitivo en común con la persona
que mas quiero en el mundo,
con mi día y mi noche, mi definición de dulzura.
El hijo de Paula y Pez, Jose y Paula,
Pablo, dueño de las agujas del reloj,
esa personita que hace que el tiempo se pare
cada vez que esboza una sonrisa
o balbucea un "gaaa" de los
que ya nos regala a diario.

Y sólo quiero no dejar de ser digno de tanto,
no caer en la comodidad, quizás la costumbre o,
mejor dicho, el olvido de las buenas costumbres...
granito a granito, día a día...
cuidar lo importante, cuidar a mis importantes.

Últimamente tengo la impresión de no estar cumpliendo,
de no estar a la altura,
de llegar siempre tarde,
de no llegar,
de cambiar seda por lija en algunas de mis reacciones,
de no mimar a quien lo merece todo siempre,
de olvidarme de que yo voy después,
de dar por sentadas cátedras que no lo son, porque
son tantas las cosas a hacer y tan corta esta vigilia...
que los días parecen mas cortos, al igual que mis abrazos
y mis listas de objetivos cumplidos.
Maldito reloj...cultivo sonrisas pero no siempre
tengo la cosecha que me gustaría.

Porque siento que no hay día que no quede mal con alguien
o semana en que note como alguien se aleja un pasito mas allá...
Aún no se como evitarlo, pero pienso aprender.

Pasó mi primer día del padre,
y me siento feliz por tenerlo todo
y frustrado por sentirme en deuda por tanto,
sigo buscando mi equilibrio.
Voy a seguir creciendo y mejorando para Paula y Pablo.