domingo, 19 de marzo de 2017

Viaje a Tokio

Salgo ahora de Tokio, escribo la memoria
de estos 3 días desde un avión que sobrevuela el Monte Fuji rumbo a China (qué bonito verlo desde aquí, qué suerte).


Es el día del padre y San José,.... Estoy lejos de casa,....
Demasiado raro, demasiado lejos,..... quizás simplemente demasiados días,... 


Es un pensamiento que me llena de melancolía, me encantaría estar hoy con Pau y los nenes, verles entrar en la habitación con los regalos del cole por la mañana (ya me quedan pocos días del padre con ese momento...), darle un abrazo a mi padre, llamar a Javier, a Chema....

Sé que no me ayuda darle vueltas a lo que no puedo cambiar, así que estoy centrado en todo lo bueno que estoy viviendo..... Pero no quería dejar pasar la ocasión para hacer mención a quienes están en mi mente hoy.



Tengo la gran suerte de tener un curro que me mola, que me permite visitar sitios increíbles y que me permite vivir donde y como vivo..... Y es que, esta vez viajé a ..... 

Japón,.... Tokio,.... Que experiencia!
Que gentes, que cultura!
Al igual que Corea me pareció más impersonal, a mitad de camino entre el pasado y el futuro.... Japón me ha maravillado, ya que mantiene mucho más la esencia de su cultura milenaria, con tablones, inscripciones, templos y rincones por todas partes.


Mil y un matices de una sociedad ordenada, limpia, silenciosa y tremendamente respetuosa.... Lejos de la imagen clásica del cruce de Sibuya que se nos viene a la mente cuando pensamos en Tokio tras haber visto "Lost in translation".


Sociedad Naive e istrionica en cuanto a la adoración tecnológica se refiere, donde los recreativos son uno de los  opios de una reprensión aceptada y un negocio próspero en una ciudad, en la que te encuentras gente disfrazada de Mario Kart mezclada con dibujos de muñequitos o música manga en todos los rincones.


Es una sociedad que da las gracias y regala una sonrisa como tarjeta de presentación y despedida.


Una sociedad en la que impera el silencio,... hasta el centro de Sibuya es silencioso en sus gentes (más allá de los neones con música).


Es una sociedad totalmente volcada en intentar que estés bien, en ayudar, en evitar el conflicto (no escuché ni un grito, ni un claxon, no vi un aspaviento....), una sociedad que transmite paz, y que busca constantemente la belleza, el equilibrio y la perfección.



Han sido tres dias en Tokio, tres dias llenos de anécdotas y cosas curiosas,.... Aquí detalló alguna de ellas:

Fui a comprar una botella de agua a una cafetería y no me la vendieron,... Me dieron una jarra de Agua fresca con hielo y un vaso para calmar mi sed,... Pensé en lo que haríamos con un japonés despistado con sed en cualquier bar de la playa de San Juan,..... me dio miedo. Bendito Karma,.... todo vuelve.


Es obligatorio por ley llevar el coche limpio, si no te multan,.... Y los taxis están tan relucientes como si fuesen nuevos.... Es maravilloso coger un taxi como experiencia, al igual que entrar en una librería.


Los camiones de basura tienen música y perfume a limón....


No hay papeleras por la calle, nadie concibe tirar nada al suelo (hay que guardar la basura hasta que llegas a casa),... la higiene y el respeto son brutales hasta el punto de que la gente lleva mascarilla si se encuentra mal para no contagiar a nadie.... Todo es impoluto y ordenado aquí.


Nadie cruza un semáforo en rojo aunque no vengan coches,....
Yo lo hice un día volviendo de correr del parque de Yoyogui y un coche tuvo que parar (conducen por la izquierda, como en Londres), no me pitaron, me dieron paso con una sonrisa y una amabilidad extrema.... Me sentí fatal (aprendizaje)..... Imaginé mi reacción ante la misma situación con un japo corriendo e interrumpiendo mi paso en coche, sin prioridad,.... Tambien me di miedo (aprendizaje).


Pude correr 2 días por el parque Yoyogui, junto al hotel, un total de 18 kilómetros (menos es nada), que me ayudaron a conocer un templo sinoista maravilloso y rincones verdes preciosos, hice mi interpretación libre de Yoga al sol, abracé algún árbol y cargué baterías para el resto del día.


En definitiva, Tokio es un destino estupendo y un lugar maravilloso, ojalá la vida me regale la oportunidad de volver aquí,.... Aunque, si puedo elegir,.... Ojalá sea con mi familia, con tiempo para moverme más allá del trabajo y las carreritas matutinas ....


Ahora,... A China, la aventura continúa, Cape Diem!

Gracias por pasaros por aquí,... Sed felices.